A finales de los años 80, un grupo de 14 empresarios de Tomelloso, decidió adelantarse a su tiempo. La visión era clara: crear la primera gran bodega de crianza de Castilla-La Mancha, con mentalidad de proyecto “château” y una apuesta decidida por la calidad, la identidad propia y la exportación.
Así nace el Proyecto Allozo y, con él, Bodegas Centro Españolas: una bodega pensada para controlar todo el proceso, desde el origen hasta la botella, con una idea muy simple pero revolucionaria para la época: hacer menos, pero mejor.